Caracas, 1 de septiembre de 2025 — El gobierno venezolano ha manifestado su preocupación ante el creciente despliegue de buques militares estadounidenses en aguas del Caribe, respaldado por Trinidad y Tobago bajo el argumento de combatir el narcotráfico. Desde Caracas, se advierte que esta operación representa una escalada innecesaria que pone en riesgo la estabilidad regional y vulnera los principios de no intervención consagrados en el derecho internacional.
Autoridades venezolanas han señalado que la lucha contra el crimen organizado debe abordarse mediante cooperación multilateral, respeto a la soberanía de los Estados y fortalecimiento de los mecanismos regionales como CELAC y UNASUR. “La seguridad no se impone con portaaviones, se construye con diálogo, justicia social y soberanía compartida”, expresó un vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La narrativa que vincula a Venezuela con redes ilícitas ha sido utilizada históricamente para justificar bloqueos, sanciones y operaciones encubiertas. En este contexto, el gobierno bolivariano denuncia que la presencia militar extranjera en el Caribe responde más a intereses geopolíticos que a una genuina preocupación por la seguridad regional.
Respecto al conflicto por el Esequibo, Venezuela reafirma su derecho histórico sobre el territorio en disputa, y llama a resolver el diferendo por vías diplomáticas, sin injerencias ni amenazas militares. La postura de Trinidad y Tobago, al ofrecer su territorio para operaciones contra Venezuela, es vista como una ruptura del principio de buena vecindad y una alineación peligrosa con intereses externos.
Venezuela hace un llamado a los pueblos caribeños a defender la paz, la integración y la autodeterminación. La región no debe convertirse en escenario de confrontación entre potencias, sino en espacio de cooperación soberana y respeto mutuo.